Prueba citológica: valiosa oportunidad para preservar la salud femenina

Aunque en Cuba, desde hace más de tres décadas, ha sido sistemática la campaña que esclarece a las mujeres la importancia de realizarse a tiempo la prueba citológica, aún existe un número considerable de féminas que se resisten a hacerse el examen.

Mailenys Oliva Ferrales

ginecologiaUn viejo mito ha acompañado durante mucho tiempo la realización de la prueba citológica: es dolorosa. Y aunque la realidad ha desmantelado en más de una ocasión ese falso concepto sobre un examen que apenas dura unos minutos, muchas féminas aún se resisten a este necesario y valioso procedimiento médico.

Temor, rechazo, desconocimiento, postergación de la prueba alegando tener otras prioridades familiares o profesionales, recelo ante los resultados o no concederle demasiada importancia al examen, figuran entre las excusas más frecuentes con las que se tropiezan las enfermeras al tocar las puertas de múltiples hogares cubanos.

Esta es, a decir de varios profesionales de la salud encuestados, una de las tareas más complejas de los consultorios médicos debido a la baja percepción existente en las mujeres (aún cuando múltiples campañas sobre el examen se han efectuado en el país) respecto a las negativas consecuencias, en ocasiones irreversibles, de no realizarse la prueba citológica a tiempo.

Estudios médicos y estadísticas recientes relacionadas con este fenómeno así lo constatan. Cada año en Cuba cientos de féminas requieren de tratamientos severos, quirúrgicos o fallecen a causa de enfermedades como los diferentes tipos de Neoplasia Intraepiteliar Cervical en cualquiera de sus grados (NIC I, II y III o afecciones benignas de cuello), antesala del Cáncer Cérvico Uterino (CCU), lesiones invasoras malignas (cáncer) o infecciones cérvico–vaginales; todas prevenibles con una citología oportuna.

No menos preocupante resulta la presencia de enfermedades de transmisión sexual (ITS) y la creciente cifra de las que sufren una infección del virus del papiloma humano, en varios casos, padecimientos adquiridos desde edades tempranas, previo a la realización de la prueba, la cual se le comienza a practicar a las mujeres a partir de los 25 y hasta los 59 años de edad (etapa de reproducción), con un período de tres años entre un examen y el siguiente, aunque de ser necesario, se puede acortar la etapa.

Incluso, según exponen numerosos especialistas, la tendencia es acudir al médico solo cuando la dolencia bajo vientre es demasiado aguda, la presencia de la leucorrea (flujo vaginal) es muy perceptible, o los dolores, sangramientos frecuentes, sensaciones de ardor y secreción fétida son insostenibles.

La mayoría de estas pacientes han evitado, por disímiles razones, la realización de la prueba citológica, siendo lamentable la posibilidad de que tales afecciones le impidan un embarazo, perjudiquen durante un largo periodo o de forma permanente su salud y en el peor de los casos, le produzca un cáncer cérvicouterino que propicie una muerte inevitable.

En Granma, por ejemplo, según revela el estudio científico “Conocimiento y actitud de la mujer ante el programa de tamizaje de cáncer cérvicouterino”, realizado en el Hospital Universitario “Carlos Manuel de Céspedes”, dicho cáncer se encuentra entre los tumores malignos que más muertes causan en la mujer. Solo en el año 2011, precisa el artículo, este tipo de tumoración ocasionó el 11,8 por ciento de las defunciones, y aun cuando todas las involucradas reconocieron tener conocimiento de la importancia de la prueba citológica, muchas de ellas nunca se la habían realizado.

A tales extremos no es necesario llegar y menos en Cuba, donde la mujeres cuentan con una enfermera en la comunidad que se encarga de mantenerlas al tanto sobre cuándo “les toca” la prueba; examen médico, que por cierto, en la Isla es gratuito, a diferencia de otros países en los que es sumamente costoso y privativo de una reducida cantidad de féminas. Al resto, a las que viven en una extrema pobreza, solo les queda la plegaria de no adquirir ninguna de esas enfermedades.

Por ello, la prueba citológica no puede ser vista como una camisa de fuerza, ni una imposición médica a la cual hay que someterse, incluso cuando nos sintamos sanas. Es, ante todo, una cuestión de conciencia y de asumir la importancia que reviste este valioso examen, imprescindible para preservar nuestra salud física y mental.

En Cuba no han sido pocas las mujeres que han lamentado (por errados recelos o temor a un supuesto dolor, que apenas es perceptible), el no haber acudido a tiempo a su examen. Yo, por si acaso, al terminar de redactar estas líneas me alistaré, porque hoy me corresponde hacerme mi prueba citológica.

Acerca de cmkx1938
Emisora provincial de Granma, Cuba.

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